Había retirado 5 millones de corazones en diferentes sobres de la oficina de correos. Antes de poderse ir, tenía que llenar uno de esos aburridos cuestionarios. ¿Quería ser escoltada hasta su casa?- decía una de las preguntas-.
Era gratis y ella decidió que sí... no porque sintiera que correría peligro, sino por la curiosidad de tener dos ojos más atrás y otros dos adelante.

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